
Basquiat: El mito millonario del arte contemporáneo
En vida, Jean-Michel Basquiat destacó como pocos, y después de su muerte se convertiría en un mito. Un mito que hasta el día de hoy sigue en boca de todos los entendidos -o simples aficionados- del arte. ¿Por qué el díscolo pintor de los años ochenta continúa en el imaginario popular a más de 30 años de su muerte? ¿A qué se debe su fama perdurable?

Hace realmente poco, el cuadro In This Case (1983) de Basquiat fue subastado en más de 93 millones de dólares en Nueva York, tras una intensa puja entre varios compradores de arte. Y esta es solo la segunda obra más cara del “chico malo” de Brooklyn, pues unos años atrás la famosa calavera Untitled (1982) se vendió por nada menos que 110 millones de dólares, todo un récord para cualquier obra estadounidense.
El hecho de que las obras de Basquiat valgan verdaderas fortunas es solo un ejemplo que grafica la plena vigencia de Basquiat en la cultura contemporánea.
Un impacto inmediato
Para Alex Rotter, miembro de la casa de subastas neoyorquina Christie’s, la influencia de Basquiat se explica, en parte, al contexto cultural en el que aparece. Según indica, el surgimiento artístico a comienzos de los 80 fue impulsado por el expresionismo abstracto de los años 50, el arte pop de los años 60 y el minimalismo conceptual de los años 70.
“Cuando llegaron los años 80, se permitía cualquier expresión en la cultura pop y artística. De repente, el arte ya no tenía que ser muy intelectual”, dijo Rotter en una entrevista reciente. Estas condiciones contribuyeron al vertiginoso estrellato de Basquiat, un pintor apasionado, rebelde, protestante y de estilo único, cuyo genio fue notado por los críticos de forma inmediata.
Los símbolos que utilizaba Basquiat en sus pinturas resultaron cautivadores para el mundo artístico, sin dejar de lado su desafío directo a las limitaciones racistas establecidas contra los afroamericanos en Estados Unidos. Ello se demuestra en su constante reivindicación a figuras de raza negra como el boxeador Muhammad Ali o el baterista Max Roach.
“Hubo muchos artistas afroamericanos antes que Basquiat, pero él fue el primero en ser aceptado en la alta sociedad”, asegura Rotter.
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Una vida corta, pero intensa
Sin duda, la muerte prematura de Jean-Michel Basquiat a los 27 años contribuye a su estatus de leyenda. Más aún considerando las circunstancias de su muerte (una sobredosis de heroína). En tan solo 8 años de carrera, su producción artística fue impactante, con centenares de obras entre cuadros, dibujos y bocetos.
Tal vez el mayor mérito del “pintor maldito” fue su éxito para involucrarse en una industria exclusiva de gente blanca. Su insaciable impulso y su vasta creatividad lo llevaron a ser un elemento crucial en la cultura neoyorquina de los años 80.
“Erra salvaje, sacaba todo de la vida y todo de la pintura. En sus últimos dos años, sabía lo que iba a pasar. Su último cuadro se tituló Cabalgando con la muerte, y en 1988 murió”, concluye Roter.
Símbolo contemporáneo
Vivimos una época de cambios sociales y políticos. En ese contexto, la obra de Basquiat ha tomado un nuevo impulso y es un símbolo de inspiración en la lucha contra el racismo y la brutalidad policial. De hecho, la muerte de un grafitero a manos de la policía en 1983 inspiró a Basquiat a pintar Defacement, considerada su obra más personal.
Hoy, a más de 30 años de su muerte, las pujas en Christie’s o Sotheby’s parecieran reescribir la consigna antirracista desde el ámbito del arte. Black Art Matters, dirían algunos.